Oposición, ideología y vacunación

A su regreso del viaje a Argentina y durante la conferencia de prensa matutina del 12 de enero, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell declaró, que tuvo acceso a información privilegiada del expediente científico y técnico de la vacuna rusa contra Covid-19, Sputnik V, entre ellos los resultados del ensayo clínico fase 3, que hasta ese momento no había sido difundido, pero que en los próximos días sería publicado en una prestigiosa revista.

Tras esta declaración varios  periodistas o analistas se mofaron de él y se preguntaban cómo era posible que haya tenido acceso a esos datos, cuando la comunidad científica del mundo no los conocía. Esta discusión se colocó en la agenda de los medios de comunicación mexicanos por lo menos durante las dos semanas siguientes.

Todo ese debate llegó a su fin la semana pasada, cuando el pasado 2 de febrero la Revista The Lancet finalmente publicó los resultados del ensayo fase 3 de la vacuna rusa Sputnik V, en donde además afirmó que tiene una efectividad del 91.6%, tal y como lo adelantó López Gatell.

Con estos hechos se puso en evidencia no solo el sesgo y lo tendencioso de muchos espacios noticiosos, en el manejo de su información, sino el esfuerzo que hacen por desacreditar todo aquello que emane del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Cuando López-Gatell retomó el concepto de infodemia, les hablaba a ellos, a quienes lo suyo ya no es solo criticar sino desacreditar a pesar de todo y valiéndose de todo.  

Y es que aunque esos espacios se jactan de objetivos o plurales lo cierto es que la ideología sí influye en sus criterios periodísticos, porque de no ser lo ideológico entonces la única explicación al descrédito hacia la vacuna rusa, son los intereses económicos que podrían estar detrás que ya más de uno en redes sociales ha mencionado.

De qué tamaño habrá estado el episodio que hasta medios de comunicación rusos, en español, reaccionaron para hacer el contrapeso informativo a través de trabajos en los que defendían no solo la efectividad de su vacuna, sino de lo transparente y científico del proceso para la creación de su Sputnik V.  En fin, un episodio digno de los años ochenta.

JAGM

Así no le ayudan al presidente

Ya pasó una semana desde que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador anunció a través de su cuenta de Twitter que dio positivo a Covid-19. En estos días han abundado todo tipo de especulaciones sobre su estado de salud, que han sido acompañadas con críticas al equipo de Comunicación Social del Gobierno de México sobre la forma como ha manejado la información y el seguimiento de la salud del presidente. Y no es para menos, pues el equipo que “coordina” Jesús Ramírez Cuevas, mostró en cadena nacional que es incapaz de mantener una comunicación eficiente incluso con primer círculo del presidente: el gabinete.

Como usted recordará en la primera conferencia de prensa matutina, post-contagio del presidente, que fue encabezada por la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, cuando un periodista cuestionó sobre la ubicación física del primer mandatario la titular de Segob mostró que no tenía ni idea del paradero del presidente, pues ella aseguró que se encontraba resguardado en su casa y casi de inmediato el equipo de Comunicación Social rectificó y aclaró que se encontraba en Palacio Nacional. Más allá del episodio que debió ser bochornoso para nada más y nada menos que la titular Gobernación, lo que quedó en claro son dos cosas: o existen profundas diferencias al interior del gabinete, que no dan ni siquiera para comunicarse cosas tan elementales; o de plano una gran incapacidad de los involucrados. Primero porque no es posible que a nadie dentro del equipo se le ocurriera que los periodistas lo primero que querrían saber es del paradero físico del presidente; segundo porque refleja que son capaces de pararse frente a un micrófono, en cadena nacional, a improvisar y a valerse del nefasto “a ver qué sale”. Eso se puede hacer en círculos más estrechos, pero no cuando se tienen semejantes responsabilidades y mucho menos cuando sabes que los ojos de la crítica están volcados hacia ti, para esperar el mínimo error.